Juan Ramón Gimenez - Exposición permanente en Hipólito Restó & Arte

La Luz de mi Taller

Hace ya varios años de mi encuentro con las piedras, en este tiempo aprendí algunas cosas; aprendí a verlas.

            

Me di cuenta que el mármol no está quieto, que no es duro, ni frío y que una piedra es capaz de generar sensaciones más pesadas que ella misma.

                 

Aprendí mirando, aprendí tocando y aprendí golpeando hasta llegar a la caricia del pulido, esa recta final en dónde todo lo imaginado, todo lo presentido se va tornando real.

                 

Estas realidades de piedra me llevaron por lugares muy diferentes; expuse mi trabajo en Portugal, en Suiza, en la Patagonia; trabajé en Buenos Aires, en Barcelona, en Ginebra; visité canteras en Córdoba, en Carrara, en Mallorca. Hoy tengo mi taller en Mar del Plata, mi ciudad, y desde aquí sigo mostrando mi obra donde sea y a quien quiera ver mis piedras.

               

Espero que en la Luz de mi Taller encuentren alguna cosa que no sepan que estaban buscando y que la disfruten.

Juan Ramón Gimenez

Mirada sobre mi obra

Desde hace algunos años me convertí en un trabajador, de forma autodidacta investigo y creo en mi taller; comencé con pequeñas piedras que encontraba en las playas de mi ciudad, hasta que de a poco me fui rodeando de mármoles, hierros y maderas que me fueron indicando el camino de la escultura.

 

                    

 

Día a día fui ajustando mi mirada sobre la realidad, las formas y las posibilidades de cada material; descubriendo espacios para compartir entre mi imaginación y mis manos.

                 

Me interesa la idea de re-ver, haciendo que un escalón o una vieja mesada ocupen otro espacio que el interior de un contenedor de basura, como quien toma cosas de la naturaleza, yo tomo cosas de la calle y le doy vida a un pez que quiere nadar o una luna que sueña con salir.

                

A menudo me encuentro con problemas, por ejemplo: solidez, me confunde pues no consigo comprender como la naturaleza le supo otorgar su extrema solidez a una pluma. ¿Es mi problema una confusión semántica o apenas una mirada sobre la vida? Mi objetivo está en conseguir expresar la solidez y el peso de una mirada.

              

Juan Ramón Jiménez, el escultor de la materia lumínica

 

Juan Ramón Jiménez ilumina la materia, porque sabe que luz y materia son la misma cosa. Energía, vibración, haz de luz, materia, forma, equilibrio y armonía, ying y yang, sincronía, universos parejos, que se incardinan y se comprenden. 

Austero, busca la luz en los materiales que encuentra en las ciudades, y, sobre todo en su ciudad, piedras, mármoles, maderas, elaborando formas geométricas, estructuras, entornos estructurados, que trabaja con precisión, de manera autodidacta, buscando conformar realidades más profundas a partir de una realidad objetual, es decir objetiva, concreta, delimitada por las características de la propia materia. De ahí que le aporte luz, iluminando sus composiciones, convirtiéndolas en auténticas esculturas de luz.

El proceso de la luz, la descomposición de la luz en un prisma, produce el arco iris. Juan Ramón Jiménez pretende transportar el Arco Iris al interior de la materia, y, estando en sus recovecos, ser luz en sí misma.

Se acaba la limitación de las características, no hay adjetivos de masa y concreción sinuosa, sino que el interior es luz porque la materia no existe, es dinámica, no tiene limites, aunque la veamos por un instante finita.

Todo está en movimiento, como la luz, de ahí que la materia sea luz en sí misma, no espejismo puro, tampoco isla de náufragos, sino esencia, que transmuta la existencia.

La luz es velocidad, superación y formación espiritual. Luz física que incide en la materia física; luz espiritual, iluminación que se interrelaciona en nuestro interior espiritual. Mientras la luz del espíritu ilumina nuestro cuerpo, el aura se convierte en un auténtico faro universal de casi un kilómetro de extensión, porque la esencia de la luz está en nosotros.

La materia es al cuerpo humano lo que la luz al alma, que progresa y luego regresa al supra ser para iniciar otro recorrido en el tiempo que le corresponda. Su idea del re-ver se basa en el mirar más profundo, en el indagar en la materia, para contemplarla con la verdadera iluminación que es la que no se ve pero se intuye.

Capta y selecciona materiales, materias y elementos de la urbe, de las playas y lugares emblemáticos para darles una nueva visión, que, en un principio, es matérica, pero iluminada, porque les ha conferido el toque artístico, manipulándolos, transformándolos, convirtiéndolos en otros objetos. Estos son muy distintos del original, presentados como esencia iluminada, de ahí que sus esculturas de luz, sean la parte visible de lo invisible, un re-ver que no es materia en sí mismo, sino la idea que conforma la propia materia.

Somos sincrónicos, establecemos relaciones y voluntades, que van cambiando con el tiempo, pero que se encuadran dentro del contexto de lo que está arriba está abajo porque todo es y se asemeja a un espejo. ¿Estamos dentro o fuera del mismo? Creo que somos espejo mismo, interior y exterior no existen, por lo tanto luz y materia se convierten en el reflejo de lo que no es pero es.

 

Joan Lluís Montané

De la Asociación Internacional de Críticos de Arte

 

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